VINTAGE vs FAST FASHION

3/19/2018


No recuerdo cuantas veces habré buscado en el armario de la buhardilla, entre un montón de ropa olvidada de mis padres, esperando encontrar algún tesoro en forma de chaqueta o camisa con estampado de abuelo. En mi adolescencia, empecé a llevar a cabo este ritual casi cada semana, cuando aún no tenía suficiente dinero para ir a comprar los vaqueros y las camisetas de última tendencia y tenía que encontrar la forma de no aburrirme con lo que llevaba puesto cada día. Tenía la necesidad de experimentar y crear de alguna forma con los recursos que tenía y quería vestir con los looks que veía en Vogue, que religiosamente compraba cada mes.

Fue entonces cuando descubrí mi pasión por la ropa vintage. Al principio, nació como una necesidad para sobrevivir al aburrimiento diario de llevar siempre lo mismo. La sensación de encontrar algo bonito y que te quedase perfecto - porque era de cuando tu madre era más joven - era genial. Me sentía como un pirata que hubiera dado con un gran botín en una isla desierta. Después creaba mis looks y llevaba esa chaqueta con orgullo, porque nadie más la tenía y la había descubierto entre polvo y pantalones de Puma de mi padre - ahora se ha vuelto a poner de moda, pero estaban muy desfasados por aquel entonces.

Vamos a reconocerlo, la mayoría de ropa que compramos a diario no tiene ni de lejos la calidad que tienen esas prendas, que han vivido mil historias y han sobrevivido como auténticas fieras al paso del tiempo, resignándose a desaparecer. Hay ropa guardada en algunos armarios de nuestros abuelos que si les cayese una bomba encima ¡aún seguiría ahí! La calidad, en muchas ocasiones, se ha quedado atrás para dejar paso a lo que se conoce como fast fashion (moda rápida), y a veces es frustrante ver como una camisa que te ha costado lo suyo, se hace añicos tras pocos lavados. Oye, me encantaba esa camisa y no voy a poder dejárselo en herencia a mis hijos - si es que alguna vez llego a tener. No van a poder imaginar en que momentos la utilicé, si tuve mi primer beso con ese jersey o si salí alguna vez de fiesta con ese vestido de lentejuelas. Porque no duran y la tendencia tampoco persiste en el tiempo.

Con esto no quiero decir que no compre en tiendas normales. Claro que lo hago, como todo el mundo. Pero me da pena ver como poco a poco se pierde el valor de lo que compramos. Por eso siempre apoyaré la compra responsable. Escribo un blog de moda, lo sé, yo también consumo, pero intento que sea una compra pensada, valorada y que sobretodo me vaya a poner y que no se quede abandonada en las profundidades del armario. Intento reciclar prendas y reconvertir mis looks. Street style de toda la vida, vaya.

Así que como homenaje a todas esas prendas que llevan años esperando a que se les descubra en los agujeros negros de los armarios, os traigo este look con una falda que me E-NA-MO-RÓ en cuanto la vi en una tienda vintage en Budapest.

¡Espero que os guste!
Besos ♡

Fotografía: Sandra










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